lunes, 2 de marzo de 2015

Los orgasmos no son bonitos (ni lo tienen que ser)

Estos últimos días han sido para mí una manera de darme cuenta de todo lo MAL que ha estado el sexo que he tenido desde que estoy soltera. No me había parado a pensar en que, aparte de violencia, es más cosas.
Hasta ahora, todos los hombres con los que me he acostado, en menor o mayor medida, ofrecían un sexo agresivo, egoísta. Intenso, sí, satisfactorio, la mayoría de las veces, y aún así, un placer absolutamente efímero.
Por eso, al conocerte, redescubrí una parte de las relaciones que había olvidado completamente. Ni siquiera la echaba de menos, no la recordaba, pero es infinitamente mejor. El sexo con cariño, con afecto, con cuidado, si bien no le quita intensidad ni placer, te ofrece otras sensaciones mucho más duraderas.
Sin embargo y precisamente por la forma violenta de conocernos, nuestra relación que se limita a las fronteras de tu cama, y por primera vez en casi un año, siento que se me hace pequeño. Que quiero más, y quiero más de ti. No podría llamarlo sentimiento, ni nada parecido, sino más bien una especie de corazonada, de dejarme llevar por algo que me hace sentir bien.
Mi padre tenía razón (como casi siempre). Hay que procurar que te pasen cosas buenas.
Y yo siempre me empeño en que no, en meterme en líos, en situaciones delicadas.
Por muy buen sexo que ofrezca una relación efímera, con fetiches y sadomaso, psicológicamente es agotador. Me desgasta.
Así que elijo dejar de sentirme mal. Elijo hacer cosas buenas para mí misma, y si no es bueno, no lo quiero.
El problema es saber discernir lo bueno de lo malo.

PROS
1. Eres guapo. Muy guapo. Parece una tontería, algo superficial y todo lo que tú quieras, pero realmente la percepción de la belleza es totalmente subjetiva y necesaria. Y a mí me pareces uno de los hombres más guapos que he tenido el placer de conocer. Punto para ti.
2. Me tratas bien. DIOSES A MÍ. Pensaba que era superior a esto, pero no. Me miras con esos ojitos de cachorrillo, me calientas la ropa, me preparas el desayuno... Estas cosas cuentan, y mucho. Suponen la diferencia entre que me acueste contigo y me vaya, a que pase toda la noche en tu cama.
3. Eres sexualmente generoso. Una verdadera rareza. Dentro de un mundo de hombres-zorro que solo quieren correrse lo más pornográficamente posible, te encuentro dispuesto a hacerme llegar al orgasmo todas las veces que yo quiera. Made in feito na casa!
4. Las cosas claras. No hay nada que más odie en este mundo de flirteos que enrollarme con un hombre y resultar que tiene la mentalidad de un adolescente salido. Gracias al mundo por devolverme la esperanza al toparme con alguien con pene que tiene claro hasta donde quiere llegar, cuando, donde, con quién y por qué.
5. Intereses comunes. Y es que, aparte de follar, hay ratos en lo que se habla. Y ya que mi intención es averiguar más de ti, está muy bien tener puntos en común, porque esas cosas unen. Cocina y fotografía, dos placeres perfectamente asequibles para ambos. Todo un puntazo.
6. Trabajo. Tienes trabajo. Joder, qué puta maravilla, se acabaron los planes cutres por que él no tiene dinero. Un trabajo estable y una formación superior, que los ingenieros me ponen.Y encima tienes una cama doble y tu piso está al lado de la estación. Es perfecto, coño.
7. Presencia de carácter. Llegados a este punto de análisis es importante remarcar que me caes bien. Simpático, atento, culto, divertido, moderno, interesante, alternativo, diferente, cool. Molas un montón, tío.
8. Idelogías similares. Vale, no es lo primero en lo que pienso cuando me abro de piernas, pero a partir de la segunda noche, ya empiezo a mosquearme con estas cuestiones. Así que, que seas un rojo de mierda anti-podemos, me resulta de lo más sexy.
9. Eres alto. Otra cuestión superficial que, quieras que no, acaba por influír. Así que sí, esos centímetros se notan (y los de otro sitio, también).
10. NO ERES ARTISTA. Si bien, borracha me siguen atrayendo todo tipo de artistillas, desde un batería a un escultor, sobria no quiero ver un cultureta ni a 10 km a la redonda. Es que no, para artihta ya estoy yo, y pah qué quiero más.

CONTRAS
1. Estás lejos. ¿Por qué todos los hombres interesantes viven en Santiago? Pontevedra no está tan mal, se le coge cariño :(
2. Regular sex. Vale, tienes buena materia prima, pero a la hora de la verdad... ¿Eso es todo? El hand made está muy bien, pero donde haya una buena verga, que se quite todo lo demás. La parte positiva de esto, es que todo se aprende en esta vida.
3. Cambios de carácter en la cama. Por el amor de Dios, ¿tú no eras un tío superguay, con un pendiente en la oreja izquierda y acento sexy? Toda tu masculinidad se va en cuanto abro la boca. Es sacar un poco la lengua y como un hombre-lobo al ver la luna llena, tal cual, te conviertes en un cachorrillo. Y no hablemos de tu graciosa pero adorable forma de ponerte vizco cuando ya estás muy cerca...
4. Mala forma física. A ver, que no tienes cuarenta años, estás en la cúspide de tu potencial sexual, pero no das. No das. Menos porros y patatas fritas, y más zumito de naranja.
5. Mentalidad viejuna. A pesar de que apenas me llevas unos años, tu actitud vital es octogenaria. Y eso no está bien, no es atrayente. Diré más, resulta bastante desagradable.
6. Psicópata. Con todos tus traumas infantiles y juveniles, lo raro sería que no estuvieras un poco tocado. Pero el hecho de no haber sido tratado profesionalmente, te ha marcado en lo más dentro de ti, y a veces esos ramalzados de obsesión dan un poco de miedo. Bastante mal rollete, la verdad.
7. Relaciones no, gracias. Comprendo que después de ocho relaciones fallidas, uno acabe bastante harto de tener pareja. Pero joder, me merezco una oportundidad, ¿no?
8. Fumador. Mierda. Sí, es sensual. Me gusta, no. Porque resulta muy duro dejar de fumar si te veo sacar un cigarro en la cama. Y si tiene cositas verdes, ni te cuento. Qué duro es ser responsable.
9. Pasado perturbador. Tu vida es chunga. o por lo menos lo ha sido, y eso no me da mucha confianza para saber como será en un futuro a corto o medio plazo.
10. Feromonas. Dicen que el ser humano está por encima de las cuestiones físicas de atracción por los olores de las feromonas, pero a mi plin, sé que sí nos afectan. Y a mí me cambian de nariz, o yo aquí no huelo nada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario