Lluvia en Agosto. Un sobre blanco: Veri.
La tinta negra y el lacre azul.
¿Cuánto de esto es amor, cuánto es deseo?
Tengo el sabor de la sangre en la boca, me he vuelto a morder la lengua y mis labios están sucios y oxidados como un micrófono. Me sé la canción de corrida.
Unas gotas de sudor recorren mi espalda, el bochorno es insoportable, pero tú has vuelto a hacer que mirando la caseta vacía de mi perro una lágrima se quede colgando entre mis pestañas.
Crisis absoluta:
Económica
Política
Social
Emocional
Formativa
Familiar
Personal
Sentimental
Anímica
Corporal
Creativa
Plural
De qué sirve, dime, de qué sirve que yo te haga preguntas si no escucho tus respuestas. Para que quiero quedar contigo si sólo, solo, me vas a dar un beso en la mejilla y decirme nena.
He vuelto a explotar, pero no tengo fuerzas ni ganas para escribirte todas aquellas cosas, verdades o mentiras (que también había), decirte cosas feas, para luego consolarte y darte un beso que sale más caro que cuando te los regalo. Es injusto para ti, para mí y para el inexistente pero permanentemente inquieto en mi memoria, que el pobre sufre. Sufre él, el friki y mi madre. Pobre, mi madre, tan sumamente satisfecha y tan consumadamente infeliz.
La ventana está cerrada pero no oculta. Te pueden ver a través de ella, pero no pueden comunicarse contigo. Parecen monicreques al otro lado del cristal, moviéndose de un lado para otro, agitando los brazos como un espantapájaros, payasos que intentan llamar tu atención con ridículos trucos. No te ríes, hace tiempo que los miras y no ves.
Te veo, pero, ¿tú me miras?
No hay comentarios:
Publicar un comentario