¿Qué es mejor?
Un hombre que
cuando te besa sientes toda la intensidad de la vida, que cuando te rodea con
sus brazos parece que eres el centro del universo. Un hombre que cada uno de
sus besos, de sus caricias, de sus miradas, de sus abrazos, es un pinchazo
directo a la humedad.
Un hombre que sabe
hacerte sentir la reina del universo, un hombre que te mira, te rodea y es
imposible no suspirar de placer.
¿Eso es mejor?
O es mejor un
hombre que, aunque no tiene la pasión en su mirada, ni en sus brazos, ni en sus
caricias, cuando hay que ir a la cama demuestra lo grande que puede ser un
hombre. Que aunque no sientas la necesidad, cuando está ahí, es lo mejor de
todo planeta conocido y los que quedan por descubrir, que ves las estrellas,
que cada bocanada de aire es un orgasmo.
¿Qué es mejor? ¿Qué
te besen o que te follen?
Dos hombres muy
diferentes. Uno es la pasión y el otro el placer.
¿Qué es más
importante? ¿Sentirte deseada o desear?
A él le quiero, le
amo. Sentirle entre mis piernas es el mayor placer sexual que he conocido. Pero
no sus besos, ni sus miradas, ni sus abrazos. No siento el deseo, no siento las
ganas de hacer el amor con él.
Y al otro… Una
mirada de reojo es suficiente para despertar mi deseo sexual. Cada roce de su
piel, su respiración… No puedo pensar, no puedo hacer otra cosa que dejarme
llevar. Pero no es una buena idea porque al final del trayecto no hay ninguna
sorpresa. No hay ese placer desorbitado. Hay una pequeña decepción. No veo las
estrellas, no veo la luna, no veo ni el sol.
Así que, ¿qué es
mejor?
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