viernes, 16 de mayo de 2014

¿Qué es mejor?

¿Qué es mejor?
Un hombre que cuando te besa sientes toda la intensidad de la vida, que cuando te rodea con sus brazos parece que eres el centro del universo. Un hombre que cada uno de sus besos, de sus caricias, de sus miradas, de sus abrazos, es un pinchazo directo a la humedad.
Un hombre que sabe hacerte sentir la reina del universo, un hombre que te mira, te rodea y es imposible no suspirar de placer.
¿Eso es mejor?
O es mejor un hombre que, aunque no tiene la pasión en su mirada, ni en sus brazos, ni en sus caricias, cuando hay que ir a la cama demuestra lo grande que puede ser un hombre. Que aunque no sientas la necesidad, cuando está ahí, es lo mejor de todo planeta conocido y los que quedan por descubrir, que ves las estrellas, que cada bocanada de aire es un orgasmo.
¿Qué es mejor? ¿Qué te besen o que te follen?
Dos hombres muy diferentes. Uno es la pasión y el otro el placer.
¿Qué es más importante? ¿Sentirte deseada o desear?
A él le quiero, le amo. Sentirle entre mis piernas es el mayor placer sexual que he conocido. Pero no sus besos, ni sus miradas, ni sus abrazos. No siento el deseo, no siento las ganas de hacer el amor con él.
Y al otro… Una mirada de reojo es suficiente para despertar mi deseo sexual. Cada roce de su piel, su respiración… No puedo pensar, no puedo hacer otra cosa que dejarme llevar. Pero no es una buena idea porque al final del trayecto no hay ninguna sorpresa. No hay ese placer desorbitado. Hay una pequeña decepción. No veo las estrellas, no veo la luna, no veo ni el sol.

Así que, ¿qué es mejor?

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