domingo, 10 de julio de 2011

En carne.

Parece imposible nombrar tantos y tales cuentos, que hemos vivido entre los umbrales de nuestras memorias. Y yo sé que tu no estas ahí, que no has estado nunca, ni lo estarás, pero eso no me ha importado. Lo único que busqué fue tu reflejo en mi espejo y tu olor en mi cuello y eso qe me llevé. No me da miedo pensar que se me ha ido como del rayo, que fui la otra, que metí el dedo en la llaga, porque ya me da igual. Perdono porque ya no me importa. O sí, pero quedó atrás y el pasado, pasado está.

Además, el futuro pinta extenso e intesivamente excitante y exuberante, lo suficiente como para llevarme a paraísos artificiales, donde nada es verdad, cuando es cierto que le pedí la espada a la Luna y, en la misma noche, se la volví encarnada.

Una y otra vez, en círculos infinitos, concéntricos, pitagóricos, exoesqueléticos y fantasmales, rodeando la máxima miseria y certeza de no saber quien eres, de donde vienes o adonde vas, sin tener la menor noción de lo que es el tiempo esperado y no por eso sentirse desgraciado, agobiado, mentido, descambiado o alucinógeno; canto, sangro, lucho y pervivo por la libertad. La libertad de descubrir todos lo límites y sobrepasarlos, no dar importancia alguna a las trabas, los comentarios, lo estereotipos ni las esperanzas, solamente una búsqueda de uno mismo sin bases, sin prejuicios, sin tener intención alguna de quedarse en alguno de los estados posibles del cambio.

Porque eso es lo que todos buscamos, anhelamos y, secretamente, escondemos y soñamos. Vivimos por la curiosidad de sentirse uno mismo, aunque irónicamente solo nos encontraremos cuando no estemos solos, ya que solo en la compañía de los seres amados somos nosotros mismos e intentar encontrarnos en alguna otra parte es del todo inútil y sin sentido.

Y tan sentido sentimiento, que no estoy hablando de otra cosa sino de amor y de ese que se siente al revés, que confunde y que no se siente, que se levanta y te acuesta, aunque también del que te da un beso, te abraza y te dice "mañana, nos vamos a destapar el mundo", ese mismo es el que nos hace personas y ya veremos qué persona seremos dentro de este desvencijado ovillo de personas unidas, lo importante de veras es meterse bien dentro y atarse lo más que pueda.
Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.

3 comentarios:

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  2. En referencia a tu autorreflexivo escrito, henchido de una frondosamente tupida verborrea y palabrería, fruto de un arraigado anhelo de ornamentar su lábil y estatuaria forma, no hay espacio en este comentario para mi enmarañado talento psicosomático para los silogismos, cargados de anchurosa y cacofónica verbosidad y verborrea, de modo que solo puedo decir… que con el tiempo el tiempo cambia, y estás en tu derecho de atreverte a todo, de ser dueña de tu destino y capitán de tu alma, porque el tiempo es la materia de la que está formada tu vida, y no debes malgastarlo. Así que vive una vida digna de ser recordada.

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