lunes, 9 de febrero de 2015

Mal y tarde estoy cumpliendo

Por las disculpas que te debo, y las despedidas, y los besos.

Porque te debo besos, muchos besos. Y las caricias y abrazos que te robé pensando que eran míos. Y no.

Te debo tantas cosas, te robé y te quité. Me las quedé todas (seguía pensando que eran mías).

Porque con todo eso de lo que es tuyo es mío, me hice un lío y te daba cosas que ya eran tuyas pensando que eran mías. Y tampoco.

Me ha hecho falta mucho tiempo para darme cuenta de qué era mío y qué era tuyo. No estoy hablando de tus películas y mis libros, de tus huesos y de mi carne, de mis besos y de los tuyos.

Hablo de las palabras que se quedaron en el aire, la falta de sexo y el exceso de silencio. La complicidad y los celos. Las manías. Los cuernos.

Mi arte y tu arte.

Y de todo eso, que era mío, y era tuyo, comprendí que era nuestro.

Y por eso ya no es de nadie, ya no es nada, ni tú eres tú, ni yo soy yo, y de nosotros, solo queda el aire.