sábado, 5 de noviembre de 2011

M80radio.com

- Bueno, son las 12 en punto, las 11 en Canarias. Y aquí tenemos a José Ángel, que va en coche...
- No, no, ya me he parado.
- Muy bien, eso es lo que tienes que hacer para hablar por teléfono. Y ¿adónde te diriges?
- Ya he llegado, a un campo de tiro.
- Es verdad, me dicen por aquí que te dedicas al tiro deportivo y además ¡eres piloto de avioneta!
- Pues sí, sí.
- Bien, pues cuéntanos tu historia y dinos tu canción.
- Bueno, voy a pedir Synchronized hearts, por que es una canción que nos gusta mucho a mi mujer y a mí, y además me encanta este grupo, me recuerda a mis tiempos atrás, que sigo siendo feliz, pero me gusta recordarlo.
- Genial, pues aquí la tienes. Y ¡recuerda!: ten cuidado con las pistolas.

Empieza a sonar la canción.

Dejo el móvil en el asiento del copiloto y tacho en la libreta la casilla de la tarea cubierta. Miro a mi alrededor, no hay más que árboles y matorrales, la lluvia cae flácida, sin ganas de presenciar la escena. Tamborileo con los dedos de la mano izquierda en el volante, estoy impaciente. Una urraca se posa en una rama cercana y emite un graznido. Bajo la ventanilla, la ahuyento, nunca me dieron buen feeling esos pajarracos.
Un hortera ha pedido una canción de Cyndie Lauper, me pone de mala hostia, pero, muy a mi pesar, canto la letra. Repaso mentalmente todo el material, donde está, en qué estado, cuando lo voy a necesitar. No puede haber más fallos, ya no. Cruzo las piernas y cojo de nuevo la libreta, miro el plan ordenado, paso por paso... Sus tapas blandas, de cuero sintético negro, la goma para cerrarla, el amarillento color de las páginas... Siempre igual. Siempre la misma libreta, el mismo formato, la misma idea. Ronda y ronda mi cabeza, se pasea de un lado al otro, saliendo y entrando por mis oídos contínuamente. Por fin.

-Hooola, me llamo Carmen y llamo desde Sagunto. Quería pedir la canción de Angie, bueno, porque me gusta, porque me recuerda a mis tiempos más jóvenes, no tengo historia de pareja, ni nada, pero bueno, simplemente me gusta [...].
- Muy bien Carmen, gracias por llamar. Y aquí tenemos, no hace falta ya que lo diga, a los enormes Rolling Stone, con el tema Angie.

Suena la música.

Cierro los ojos y enciendo el motor, que ruge en medio del silencio exterior. Muy lentamente, miro por el espejo retrovisor, haciendo exactamente el mismo recorrido que a la llegada. Cuando llego a la carretera, un par de metros asfaltados en medio de un montón de eucaliptos, qué ganas de arrancarlos de cuajo, de incendiarlos, de destruirlos como destruyeron los que lo trajeron aquí a casi toda la flora autóctona. Me paro en medio de la calzada:
- Ja, ja, ja - Licenciado (Vidriera) en Ecología-. Sí... Seguro...
Meto primera.

Where is my mind? Way out in the water, see it swimming...

Llueve torrencialmente, los estudiantes corren por las calles, buscando locales donde refugiarse y beber. Unos amigos salen del Cabaret, huyen, empapados, ríen. Un chico y una chica se paran, en mitad de la lluvia y se besan. La ropa calada, sus caras mojadas, se abrazan y acarician. Ella se separa, sonríe y echan a correr.
En el coche ya hace calor, las ventanillas están llenas de vaho. Fuera ha dejado de llover, y ellos, recostados en el maletero, encima de una cama improvisada con mantas, suspiran y buscan el tabaco. Escuchan el motor de un coche, pasando por la carretera de al lado y se mantienen en silencio, sonriendo con picardía. Pero el sonido no pasa de largo, se desvía en el saliente contiguo y se apagan las luces justo enfrente del coche.
- Shhh, calla.
- ¿Qué pasa?
-Shh, no sé, calla.
- ...
De repente, un grito desgarra el silencio del monte, agudo, desgarrador, doloroso.
- ¿Qué ha sido eso? ¿Un orgasmo?
- Sí, claro, y una polla. Eso ha sido un grito.
- Shh. Escucha.
Ya solo hay silencio, no se oye nada. Unas gotas caen, bruscamente. Y otra vez suena el chillido, más y más fuerte, sin pausa. La pareja escucha, atemorizada, adherida a las mantas, inmóviles. Después de unos segundos de silencio absoluto, las gotas vuelven a repiquetear en los cristales, ella escondida debajo de las mantas. Se volvieron a encender las luces del coche, que se fue por donde había venido, con un susurro mortífero y aterrador…

It's a cold and it's a broken Hallelujah...

- ... Cuando desapareció, decidimos que lo mejor era avisar a alguien, teníamos que hacer algo, por que no sabíamos lo que había pasado y ninguno de los dos se atrevió a acercarse para averiguarlo... Dimos varias vueltas antes de encontrar la comisaría, por que hace poco que vivo aquí y nunca se me dio por buscarla... El caso es que llegamos y vinieron con nosotros 4 agentes, en dos coches patrulla. Les llevamos al sitio, hacía mucho frío y yo tenía miedo... Ellos no parecían muy entusiasmados, eran las 5 de la mañana y los paseos de madrugada no parecían su fuerte. Encontramos las huellas del coche, una maraña de marcas, pisadas de jabalíes, huellas de tractor y un corral vacío. Dieron el tema por zanjado cuando encontraron un par de cerdos sueltos: "esto ha sido que alguien ha venido a robar unos currichos y se le pusieron a gritar". Total, que metieron a los gorrinos en el corral y cada mochuelo a su olivo. Ni declaración, ni datos, ni de .
- ¿Y vosotros que hicisteis?
- A la vuelta, a los polis les pareció buena idea meternos miedo, conmigo lo consiguieron, pero el Sr. P los tiene cuadraos, así que volvimos al mismo sitio a dormir. Nos despertamos a las 12 o así y nos fuimos a su casa, a ducharnos y eso. Fuimos a buscar a su madre, que trabajaba de turno de noche en el hospital y ya comimos allí. No les contamos nada del asunto a sus padres, no queríamos ni que se asustaran ni que nos hicieran preguntas, como es lógico... Luego nos echamos la siesta en su cama, había sido una noche muy larga y aún estábamos desalucinando. Cuando nos despertamos decidimos ir al cine, a ver esa peli de vampiros (una mierda, por cierto) y al salir, ya me dejó en la resi. Volvíamos a estar mojados, porque después del cine fuimos a tomar un chocolate caliente al Dulce de Leche y estaba lloviendo...
- ¿Qué ocurrió cuando llegaste a tu cuarto?
- Me asusté mucho, me quedé en shock. Entré muy bruscamente porque estaba empapada y quería cambiarme de ropa, aparte de que llegaba tarde a cenar. Lo primero que me vino al abrir la puerta fue un olor nauseabundo, a podrido, tanto que me dio una arcada. Miré la papelera y no vi nada, así que abrí la puerta del dormitorio para dejar las cosas, pensando en avisar al conserje. Cuando entré, no me di cuenta inmediatamente, dejé la mochila en el suelo y encendí la luz. Y entonces la vi. Estaba casi verde, con aquella luz fluorescente, le hacía brillar las cuencas moradas de los ojos, la ropa manchada de tierra, las manos, las uñas, los dientes ensangrentados. No podía moverme, el hedor era insoportable, y yo no me podía mover. Lo primero que hice fue dar un paso hacia ella, como queriendo constatar qué le había pasado, pero antes de tocarla, se me iluminó la bombilla y salí corriendo hacia conserjería. Casi me mato por las escaleras. Gritaba: "¡Socorro, socorro! Por favor, ayuda. Por favor, sube a mi habitación, está muerta, está muerta!".
(...)
- ¿Cómo era vuestra relación? Tengo entendido que no os llevábais muy bien. ¿Discutíais?
- A ver, nunca nos llevamos estupendamente, ella pertenecía a un grupo que a mi no me caía muy bien, pero nunca tuvimos problemas. Éramos buenas compañeras de habitación, nos prestábamos los bolis y el champú...
- ¿No tuvisteis ninguna disputa?
- No... Cada una hacía su vida, casi no coincidíamos en las clases ni en el cuarto. A veces, ni para dormir. Sólo nos hablábamos lo justo para ser educado y tener una buena relación, nada del otro mundo. Aunque he de admitir que a mí ella no me caía muy bien, no estaba dentro de mis exigencias como para ser mi amiga, no la odiaba, simplemente, no nos llevábamos.

Knock, knock, knocking on heaven's door.

Lleva vaqueros y una sudadera rosa, las barras de pan le tapan la cara y entrecierra los ojos por que le da el sol de frente. Mi estómago ha decidido ir a darse un paseo y me quito los cascos mientras me acerco a ella. Ella ha visto mi gesto y me mira de reojo.
- Parle vous Fraçais?
Me paro y ella se da la vuelta dudosa, con una pierna todavía hacia la dirección contraria.
- Hmmm.... no.
- ¿Hablas francés?
- No, no.

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