domingo, 31 de julio de 2011

Mientras...

Un hombre está delante del ordenador. Tiene los grandes ojos entrecerrados, enrrojecidos por la luz de la pantalla y apoya la barbilla en sus escuálidos dedos. Pasea la vista por el escritorio, busca inspiración en un estor de motivos azules y finalmente retira la mano para escribir un par de líneas que después de releerlas, las borra. Abre otra ventana y escribe:
- No puedo más.
Espera una respuesta. Ella está escribiendo. Para. Vuelve a escribir. Para. Suena el móvil a su derecha (the wind whistles down, the cold dark street tonight...) sobresaltándole y responde con voz ronca y somnolienta:
- Hola.
-...
-Hey...
- Supongo que sabes la hora que es del día en el que estamos- una voz femenina le susurra burlona y dulce a la vez-. Me parece que te has hecho un lío.
Una risa entrecortada se escucha a través de la línea.
- Oh vaya... Lo olvidé y no me has dado tiempo a recordarlo. Estaba enfrascado, ya sabes...
- Sí- pierde el hilo de voz, entristecida, pero vuelve a ser jovial-. Tanto frasco que vas a acabar acristalado. Te estoy imaginando delante de tu Mac, con la cabeza en tu mano izquierda con un dedo delante de los labios, mirando a todas partes y demasiado cansado como para ponerte a andar.
Sonríe mientras se recuesta en la silla y mira al techo.
- Listilla...

viernes, 22 de julio de 2011

Me da la risa.


Me siento ante la pantalla del ordenador con la intención de hacer una entrada a gusto de Boggart, haciendo un resumen del viaje y no puedo. Resulta difícil hacerlo cuando en tu cabeza no paran de girar en espiral escenitas extrañas, mezcladas con sombreros, F16, tachas y maletas rosas. Sacar algo en limpio de esta experiencia no es tarea fácil, hice un intento en tu cama, pero viste que ni mis manos ni mi estómago estaban para tales cuestiones. Quizá para otras.

Aún tengo la voz ronca, parece como si no quisiera salir de mi enrojecida garganta. El doble bombo golpea incesante en mi cabeza, marcando ritmos imposibles y, de vez en cuando, permite escucharse en la lejanía, una voz suave cantando "I'm yours...". Tratar de vestir mi enfermedad con labia no es una buena idea, no me gusta estar enferma y no me gusta soltar verborrea. No puedo evitar reírme, a medias, cuando me oigo leer en voz alta estas letras y acordarme de tus burlas. Pichifliqui, já.

Que sepas que no he borrado tu música, la he escuchado hoy mientras el aceite me picaba los brazos y una chispa encendió mi cuello. Me quedo con The joker, que la escuchamos a la sombra de los árboles del Retiro, mientras uno hacia fotos a un Palacio de Cristal (como su mente) y nosotros mirábamos al cielo, interrumpiendo la vista de vez en cuando para robarte uno de esos besos que sabían a interrogación.

Y qué decir de aquel que, según mi juicio, se llevó la peor parte. Nunca me he sentido tan culpable, ni me he arrepentido tanto de algo que he hecho, que cuando vi sus lágrimas recorriendo sus mejillas por mi culpa. Por mi culpa, mi maldita culpa. No pude explicar entonces por qué lo hice, aún no soy capaz y lo peor es que sigo necesitando perderme. Porque uno no puede encontrar el camino correcto si no se pierde antes. Sólo digo, lo siento. Siento haberte querido a medias, haberte hecho daño conscientemente, haber vuelto y haberte hecho daño de nuevo. Aunque intente ponerme límites, decir hasta aquí hemos llegado, seguiré sobrepasándolos, seguiré haciéndote daño hasta que la muerte nos separe. Con cariño.

Pero no nos olvidemos del otro. Ojalá no leas esto y, si lo haces, tengas el valor suficiente como para decírmelo. Sabemos que nos has mentido, más de una vez y con malas intenciones. Somos conscientes de que no eres perfecto y cada vez te alejas más de nuestra mente porque no haces otra cosa sino insistir en tus defectos. Sabía que este viaje iba a marcar nuestra amistad y así lo hizo, tú te has empeñado en no darte cuenta y ahora te quedas solo. Adiós y punto, te lo mereces, por quedarte atrás, por no luchar por ser alguien, por ser quien no eres, por ti.

Podría hacer una relación de sitios que visitamos, comidas que probamos, experiencias que vivimos. Podría decir que este árbol es marrón y tiene las hojas ovaladas, verdes oscuras y verdas claras. Pero eso sería como no decir nada. Por eso prefiero decir, este árbol, el cual trepa con sus ramas por nuestro balcón, intenta llegar al cielo, aunque nunca lo conseguirá por que vendrá alguien del ayuntamiento y le cortará las ramas una y otra vez, para que sus hijos puedan calzar converse y comer cocido en lata.

Diré también que tengo las piernas moradas, el pelo rubio-rojo y los ojos de china. Soy torpe y bajita. Tengo las manos y los pies pequeños, estos últimos hechos un asco por unos zapatos de tacón que no te gustan. Dices que yo no soy mala y no sé que responderte. No te fíes si te juro que imposible, no dudes de mi duda y mi quizás.

Ha sido increíble, he vivido toda una vida en 6 días y ahora me quedas tú. Decide quien soy yo, que a mí me da la risa.

domingo, 10 de julio de 2011

En carne.

Parece imposible nombrar tantos y tales cuentos, que hemos vivido entre los umbrales de nuestras memorias. Y yo sé que tu no estas ahí, que no has estado nunca, ni lo estarás, pero eso no me ha importado. Lo único que busqué fue tu reflejo en mi espejo y tu olor en mi cuello y eso qe me llevé. No me da miedo pensar que se me ha ido como del rayo, que fui la otra, que metí el dedo en la llaga, porque ya me da igual. Perdono porque ya no me importa. O sí, pero quedó atrás y el pasado, pasado está.

Además, el futuro pinta extenso e intesivamente excitante y exuberante, lo suficiente como para llevarme a paraísos artificiales, donde nada es verdad, cuando es cierto que le pedí la espada a la Luna y, en la misma noche, se la volví encarnada.

Una y otra vez, en círculos infinitos, concéntricos, pitagóricos, exoesqueléticos y fantasmales, rodeando la máxima miseria y certeza de no saber quien eres, de donde vienes o adonde vas, sin tener la menor noción de lo que es el tiempo esperado y no por eso sentirse desgraciado, agobiado, mentido, descambiado o alucinógeno; canto, sangro, lucho y pervivo por la libertad. La libertad de descubrir todos lo límites y sobrepasarlos, no dar importancia alguna a las trabas, los comentarios, lo estereotipos ni las esperanzas, solamente una búsqueda de uno mismo sin bases, sin prejuicios, sin tener intención alguna de quedarse en alguno de los estados posibles del cambio.

Porque eso es lo que todos buscamos, anhelamos y, secretamente, escondemos y soñamos. Vivimos por la curiosidad de sentirse uno mismo, aunque irónicamente solo nos encontraremos cuando no estemos solos, ya que solo en la compañía de los seres amados somos nosotros mismos e intentar encontrarnos en alguna otra parte es del todo inútil y sin sentido.

Y tan sentido sentimiento, que no estoy hablando de otra cosa sino de amor y de ese que se siente al revés, que confunde y que no se siente, que se levanta y te acuesta, aunque también del que te da un beso, te abraza y te dice "mañana, nos vamos a destapar el mundo", ese mismo es el que nos hace personas y ya veremos qué persona seremos dentro de este desvencijado ovillo de personas unidas, lo importante de veras es meterse bien dentro y atarse lo más que pueda.
Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.

sábado, 2 de julio de 2011

La pelota.

Conciencia, auto-control, moralidad, discernimiento. Todo ello junto, con todo el peso que cargan cada una de esas palabras y ninguna ha tenido el suficiente como domarme. No, me liberé de la presión del arrepentimiento, no me interesa la culpa y los remordimientos me abandonaron deliberadamente.
Soy plenamente consciente de mis actos, de mis palabras y de mis pensamientos. No voy a decir que fue un error, que no lo volveré a repetir y, de hacerlo, sería hacer de esas promesas que nunca cumplo.
He de admitir que mi conducta no es ni fue la más correcta, la más apropiada ni, definitivamente, la que hubiera tomado lo que se suele llamar una buena persona, pero a estas alturas de mi vida, o debería decir "bajuras", lo que es correcto me da igual.
No creas por ello que busco tu dolor, tu ira, tu indiferencia o tu amor. De verdad, tan duras palabras que salieron por mi boca no tenían más voluntad que la de constatar un hecho y quizá dar pie a un futuro, de lo más borrascoso, si se me permite.

Simplemente quiero decirte, bienvenido al juego, amigo.