lunes, 17 de octubre de 2011

So do I.

Mientras él rebusca en el ático, hago caso omiso a sus comentarios y entro en su cuarto. Hacía tiempo que no iba a su casa, aunque no ha cambiado demasiado. Annie y Allan se besan a mi derecha y me acerco al escritorio. Leyes, apuntes, libros... Sé que nada de eso lo utiliza, está para fingir, aunque no se para quién, no creo que él se fije mucho en su lugar de estudio. Observo los cómics, las figuritas, los libros de fantasía y aventuras. Entonces, veo mis cartas. Mi autógrafo. Un estante sólo para mí. Le oigo refunfuñar, en lo alto y sigo a lo mío. Vaya, un estante para mí. Baja y sonríe al ver lo que estoy observando.
- En realidad iba a meterlo en una caja, pero como no tengo y tenía estantes libres, lo metí allí.
No respondo, estoy contenta. Al fonde, una especie de gato tiene colgada una muñequera del Che. Cojo la figura y me siento en su cama. Él se sienta enfrente de mí. Saco la muñequera, un colgante del mismo y dos pulseras. Una con la bandera de España (¿?) y otra, de cuero oscuro, con dibujos sencillos.
- Te la regalo.
Le miro de reojo, me gusta, pero no sé como decírselo.
- Pues pónmela.
Después de varios intentos, me la puse yo sola. Se ganó un beso.
Al irnos, recogemos las cosas y lo veo.
- ¿Pero qué coño...?
Sonríe.
- Lleva un montón de tiempo ahí.- Se va.
Empiezo a reírme como una loca. Lo ha vuelto a hacer, qué cabrón. A pesar de todo, sabe enamorarme.



En la puerta del armario, "I love Veri".